Extraño
H e conocido a alguien. Parece que ahora todo tiene sentido y mis noches de pesar quedarán relegadas como lo que son: malos sueños, pesadillas, juegos mentales, terrores nocturnos, llámenlos como quieran. Este será un punto de inflexión. Dentro de poco se irá. La casa está aún revuelta desde hace meses, esperando que mi estado de ánimo se recupere. No tengo interés por nada. Estoy devastado, la tensión se acumula en mi cuerpo. Este dolor de cuello me está matando después de horas de desvelo. No quiero que mi situación peculiar aflore en el peor momento, así que voy a relatar lo ocurrido, por muy loco que parezca, ya sea como exorcismo, terapia o desahogo. Todo empezó hace tres meses, cuando vine a vivir a este apartamento. El dormitorio, aparte de la cama, no tenía nada más. Duermo con las persianas abiertas; no soporto la oscuridad absoluta. Me llamó sin abrir la boca ni emitir sonido alguno por su garganta. Nunca lo hace. Estaba subido encima de mí a...







